Se sumerge en la Teología, en cuyas aguas nada como un pez, para analizar un tema que desvela a toda la Iglesia Católica: el avance del relativismo. "No hay drama más grande para la cultura contemporánea que la ausencia de verdad", dice monseñor Alfredo Horacio Zecca, al referirse al eje central de su último libro "Iglesia y Cultura en el siglo XXI. Una mirada teológica".
"Si no hay verdad, no puede haber diálogo; si no hay diálogo no puede haber consenso. Y si no hay una verdad que respete la ley natural tampoco puede haber un fundamento jurídico sólido que garantice la convivencia humana", advierte.
El nuevo libro del arzobispo, publicado por la editorial Ágape, será presentado esta noche, a las 20.30, en la sede de la Federación Económica, San Martín 427. Se referirán a la obra el obispo auxiliar de Santiago del Estero, Ariel Torrado Mosconi; el provincial de la orden dominica en la Argentina, fray Pablo Siculí, y el editor Javier Colabelli.
Monseñor Zecca es teólogo y ex docente de Teología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina. También se desempeñó como decano de esa facultad y rector de esa casa de estudios.
Durante muchos años, especialmente en la década del 70 y del 80 -recuerda monseñor Zecca-, el centro de la discusión en el mundo cristiano era la Teología de la Liberación. Cuando se produce la caída del Comunismo, también comienza a caer esa teoría y la discusión sobre cómo integrar la salvación con la promoción humana. "En esa caída primero sobreviene una sensación de desilusión, y luego, con la postmodernidad emerge el relativismo, que se va haciendo cada vez más fuerte", explica el religioso.
Fe y razón
En su libro, monseñor Zecca también se esmera por demostrar que fe y razón no están divorciadas. "Que el hombre busque a Dios corresponde al deseo de su ser y a su propia racionalidad porque el hombre busca la racionalidad. Que el hombre acepte una revelación, acepte una verdad más allá de lo que su razón puede producir es algo humano y natural, porque las verdades de fe no son como las verdades de razón, demostrables. Por ejemplo, nadie puede demostrar la Trinidad ni la Divinidad de Cristo, pero eso no quiere decir que la inteligencia no pueda captarlas y entenderlas en su medida, sabiendo que se abre ante un misterio", afirma desde las profundidades.
En su obra, Zecca aborda el relativismo en distintos planos: social, religioso, moral y político. "A diferencia del relativismo, donde todo es posible, la verdad tiene límites. Por ejemplo, un legislador que apoya el aborto no puede decir que es cristiano. ¡Coherencia! Si apoya el matrimonio igualitario tampoco puede serlo. ¡Coherencia!", vuelve a repetir en torno enfático y cortante. "La Iglesia quiere dialogar con todos los sectores. Pero hay verdades que son innegociables como el valor de la vida", reconoce en una entrevista que concedió poco antes de concurrir a la asunción de las nuevas autoridades electas.
Un último concepto cierra la charla con LA GACETA: "La cultura que cercena la religión niega una dimensión fundamental del ser humano. En el hombre son tres planos: la naturaleza, sus semejantes y Dios. A través del primero se relaciona con las ciencias y la ecología, por medio del segundo trabaja en sociedad y por tercero se abre a la trascendencia. No puede haber un mundo sin religión. Y por eso, la educación tampoco puede dejarla de lado", concluye.